Cada vez son más numerosos los jóvenes o adultos que deciden quedarse en casa en lugar de salir para divertirse con amigos. Los psicólogos aseguran que se debe en gran medida a las redes sociales y a la conexión permanente.
Asegura María del Olmo Vila, psicóloga experta en comunicación, que es difícil juzgar este comportamiento sin entender el contexto, el motivo y la frecuencia con la que un adolescente decide quedarse en casa, en lugar de socializar con otros. «En algunos casos retirarse es una necesidad saludable. Trabajo con jóvenes y vivimos en una sociedad hiperestimulada donde las obligaciones académicas, las redes sociales y el constante bombardeo de estímulos saturan el sistema nervioso, especialmente porque los adolescentes están en una etapa sensible, emocionalmente hablando, y aún más en aquellos con un perfil introvertido».
Y añade que «en ocasiones, quedarse en casa no es aislamiento o rechazo. Es una forma de regular el sistema nervioso. Necesitan vaciarse de estímulos para volver a sentirse en equilibrio. Si después de ese tiempo se sienten mejor y retoman sus actividades con energía, no hay motivo de preocupación».
La psicóloga defiende que «también hay quienes, simplemente, disfrutan de estar solos. Prefieren relaciones profundas a grupos grandes y el silencio a la exposición constante. El problema aparece cuando esa soledad deja de ser una elección consciente y se convierte en un refugio. Cuando salir implica miedo a no saber qué decir, a ser juzgado, a no sentirse suficiente. Entonces, ya no hablamos de un descanso, sino de una protección emocional».
Con información de: El Cronista









