El uso de pulseras como accesorio ha trascendido la moda para convertirse en una forma de expresión personal. Hoy en día, muchas personas eligen llevar varias pulseras en las muñecas como una manera de mostrar su estilo, su identidad y hasta su estado emocional. Esta tendencia, especialmente visible en jóvenes y adolescentes, se relaciona con la necesidad de diferenciarse, sentirse únicos o identificarse con determinados grupos.

Según la psicología, los accesorios que elegimos hablan de quiénes somos, cómo nos sentimos y cómo queremos que los demás nos vean o nos perciban. Llevar muchas pulseras puede tener distintos significados psicológicos, dependiendo de la persona y el contexto. En algunos casos, puede reflejar una personalidad extrovertida, creativa y espontánea, que disfruta de lo visual y lo simbólico. Para otros, pueden tener un valor emocional, como recuerdos de viajes, regalos de personas importantes o símbolos espirituales.

También existen quienes las usan como amuletos o elementos de protección, o quienes siguen una estética bohemia o tribal con fuerte carga simbólica. Elegir usarlas en una o ambas muñecas, o en exceso, puede responder tanto a una moda como a una necesidad de expresarse sin palabras. Lo importante es que el uso sea coherente con el propio estilo y se disfrute desde la autenticidad.

Con información de: La Razón

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