El hábito de llegar tarde no se reduce a una simple falta de cortesía. Los especialistas en psicología coinciden en que la impuntualidad resulta ser una señal de múltiples dimensiones de la personalidad humana. Más allá del impacto en la vida social y laboral, la costumbre de no respetar el horario pactado puede reflejar inseguridades, modos de gestionar el tiempo y hasta una forma particular de interactuar con el entorno.
Investigaciones recientes sostienen que tanto la impuntualidad como su opuesto, la puntualidad extrema, son el rostro visible de procesos internos de cada individuo. Estas conductas pueden surgir de intentos por agradar, por controlar el entorno o por satisfacer necesidades emocionales profundas.
Los expertos en psicología, como la doctora Diana DeLonzor, han clasificado a los impuntuales según dos grandes tendencias: quienes retrasan actividades por la adrenalina de apurar plazos y quienes creen que pueden realizar más tareas de las que en verdad caben en el tiempo disponible. Al examinar los motivos detrás de la impuntualidad, la psicología revela además otro factor: la necesidad de control o de atención.
Oliver Burkman, psicólogo social, «la impuntualidad está muy relacionada con el egocentrismo». Según el especialista, estas personas «quieren mantener siempre el control de las situaciones, y ser el centro de atención cuando llegan y les están esperando». Paradójicamente, Burkman señala que esta necesidad de protagonismo podría indicar inseguridades personales más profundas.
Desde la perspectiva del aprendizaje automático, estos comportamientos pueden correlacionar con patrones de búsqueda de validación o protagonismo en redes sociales y plataformas digitales, lo que sugiere un trasfondo de inseguridad o necesidad de reconocimiento. Esta observación coincide con los estudios de DeLonzor, quien identifica en estos individuos una confianza desmedida en la gestión de su tiempo. Esta ilusión de control se expresa en frases como “llego en diez minutos”, cuando el trayecto requiere el doble o el triple.
Con información de: Heraldo









