La llamada de botín, un término que encapsula la naturaleza casual y sin ataduras de ciertas relaciones modernas, se está convirtiendo en una tendencia creciente (Gettyimages).
Este tipo de llamado de algún ex, un amigo con roce, o de algún amante anterior, en forma sorpresiva, con la finalidad de encontrarse y tener sexo, se denomina “llamada de botín”.
La amplitud actual de las relaciones permite visibilizar este tipo de contactos que difieren del sexo casual ya que en la llamada de botín existe una historia previa.
Muy a tono con estos tiempos de poco compromiso y soledades varias (no es lo mismo estar solo que “ser” solo), tener en la lista de contactos a posibles candidatos, casi siempre bien dispuestos para un encuentro erótico, trae consigo la idea de que es posible estar acompañado con un simple mensaje.
Muchas veces la llamada de botín, para que no resulte tan sorpresiva, va precedida por estrategias de acercamiento, como poner likes a las fotos o historias que el otro sube.
El objetivo es pasarla bien
La llamada de botín se diferencia del sexo casual ya que este último se da entre personas que recién se conocen, en las que no media afecto y suele quedar en ese encuentro único. Lo más común es que la llamada de botín sea una opción para personas que no están en pareja (aunque también puede darse en vínculos estables), que aceptan mutuamente verse sin ningún compromiso romántico, con la única finalidad de gratificación sexual.
Sin embargo, estas características que encuadran a este tipo de relaciones muchas veces generan incertidumbre, confusión. Aventurarse a estos contactos es saber que la gratificación sexual es lo más importante y que este objetivo marca una posición respecto al modelo de relación: “Estamos para pasarla bien” o hasta que algo nuevo y diferente aparezca en la vida de cada uno.
Con información de Infobae









