Que un perro se acueste boca arriba y exponga la panza es una de las posturas que más curiosidad despierta en quienes conviven con animales. A simple vista suele interpretarse como una invitación al juego o a las caricias, pero desde el comportamiento animal tiene lecturas más amplias. La panza es una de las zonas más vulnerables del cuerpo del perro.
Exponerla implica bajar defensas y adoptar una postura de alta exposición, por lo que no es un gesto que se realice de manera automática o sin significado. Este comportamiento puede aparecer en distintos momentos del día: al saludar, durante el juego, al descansar o frente a determinadas personas. El contexto en el que ocurre es clave para comprender qué está expresando el perro.
Desde la psicología canina, mostrar la panza no responde a una única causa. Es una conducta multifuncional que puede reflejar emociones positivas, estados de confianza o formas específicas de comunicación social. No todos los perros muestran la panza por el mismo motivo. La postura debe interpretarse junto con otros signos corporales, como la posición de la cola, las orejas y la tensión muscular.
Según el sitio perrovida, los perros se comunican a través del lenguaje corporal, y una de las señales más reveladoras es cuando muestran su vientre. Es importante diferenciar una postura relajada de una postura rígida. Si el perro muestra la panza pero mantiene el cuerpo tenso, la cola entre las patas o evita el contacto visual, el significado puede ser distinto y estar asociado a incomodidad.
Observar el contexto y la repetición del gesto aporta información clave. Un perro que muestra la panza de forma constante suele estar comunicando bienestar y confianza más que sumisión førzada. En definitiva, que tu perro te muestre siempre la panza es, en la mayoría de los casos, una señal positiva. Refleja un vínculo sólido, una sensación de seguridad y una forma clara de comunicación dentro de la relación cotidiana entre el perro y su entorno.
Con información de: La Nación









