Muchas personas acumulan pilas sin uso, sin saber que además de representar un rïesgo ambiental, también pueden convertirse en tesoro para decorar la casa. Algunas pilas pueden ser reutilizadas con fines decorativos, si se manejan con precaución. Te contamos por qué tienen valor y cómo darles una segunda vida con un toque artístico.
Si las pilas están sulfatadas, dañadas o con fugas, no deben reutilizarse para manualidades. Solo emplea aquellas que estén en buen estado físico, aunque estén descargadas.
Limpia las pilas con un paño seco. Asegúrate de que no tengan fugas ni corrosión. Si tienen etiquetas de marcas despegadas, puedes quitarlas o lijarlas para dar un acabado más uniforme. Para un acabado más decorativo, puedes pintarlas con spray metálico o pintura acrílica. Deja secar completamente antes de manipularlas.
Corta un tubo de cartón a la altura deseada (unos 10-12 cm). Pega las pilas verticalmente alrededor del tubo hasta cubrir toda su superficie. Esto creará una especie de “muro cilíndrico metálico”. Pega la base de cartón o madera en la parte inferior del tubo para formar el fondo del porta-lápices. Asegúrate de que quede estable y centrado. Una vez armado y pintado, puedes aplicar barniz en spray para proteger y sellar el acabado.
Las pilas sin uso en casa pueden representar mucho más que residuos electrónicos. Con creatividad y responsabilidad, puedes transformarlas en decoraciones originales.
Con información de: El Economista









