Releer un libro no es simplemente volver sobre palabras conocidas, sino un ejercicio mental que puede activar y fortalecer distintas funciones cerebrales, según explican expertos en neurociencia. Esta práctica hace que el cerebro vuelva a trabajar con una narrativa ya familiar, lo que potencia la recuperación de recuerdos y estimula redes neuronales asociadas con la memoria y las emociones.

La lectura en general activa circuitos complejos en el cerebro relacionados con la vista, el lenguaje, la emoción y la memoria. Cada palabra que se procesa obliga al cerebro a coordinar diferentes áreas para entender, imaginar e interpretar, lo que fortalece la concentración y la empatía. Además, el acto de leer libera neurotransmisores como dopamina y serotonina, asociados con el bienestar y la sensación de recompensa.

Cuando se relee un libro, el cerebro no solo vuelve a procesar información conocida, sino que también anticipa escenas y eventos, lo que pone en marcha la capacidad predictiva de la mente. Esto permite identificar detalles que quizá pasaron desapercibidos en la primera lectura y refuerza la conexión entre los recuerdos y las emociones vinculadas a la historia.

Este tipo de repetición activa áreas de la memoria que ayudan a recuperar experiencias y sensaciones ligadas al contenido del libro, y puede mejorar la capacidad para concentrarse y imaginar. La práctica habitual de la lectura y la relectura también está asociada con un menor riesgo de deterioro cognitivo y con una mejor capacidad de procesamiento mental a largo plazo.

En definitiva, la lectura la, especialmente cuando se aborda más de una vez no solo entretiene, sino que también entrena al cerebro. Más allá de disfrutar una buena historia, releer un libro ofrece una forma de ejercitar la mente y fortalecer la memoria, consolidando conexiones neuronales que benefician diversas funciones cognitivas.

Con información de: La Nación

¿Qué opinas de esto?