Una prueba a gran escala realizada por la Universidad RMIT y Bristile Roofing ha demostrado que es posible fabricar tejas de hormigón de baja emisión incorporando cenizas de carbón y residuos de vidrio, dos corrientes de desecho difíciles de reciclar. La producción piloto se llevó a cabo en la planta de Bristile en Melbourne, donde se fabricaron cientos de tejas que no solo cumplen con los estándares australianos de resistencia y durabilidad, sino que también ofrecen un mejor comportamiento frente al füego y una reducción significativa de peso.
Un análisis de ciclo de vida completo reveló una reducción del 13% en emisiones de CO₂ (dioxido de carbono), gracias al reemplazo del 10% del cemento tradicional por ceniza de estanque recuperada de centrales térmicas y del 10% de la arena de río por arena reciclada de vidrio sin lavar. Esta sustitución evita procesos de alto consumo energético, disminuye la dependencia de materias primas vírgënes y reduce el volumen de residuos enviados a vertederos.
El equipo de RMIT no se ha detenido en las tejas. También ha desarrollado ladrillos estructurales que integran 15% de ceniza de estanque y 20% de arena de vidrio reciclada, con resultados igualmente prometedores: cumplen estándares para muros portantes, ofrecen mejor comportamiento ante el füego, y reducen la pérdida de calor en un 30%, lo que podría mejorar la eficiencia energética de los edificios.

Con información de: EcoInventos









