En el corazón del municipio Bolívar, en el estado Barinas, se encuentra el Río Azul, junto a sus pozas, ríos y cerros, un destino que desafía prejuicios y redefine la idea del turismo en los llanos venezolanos. Con un clima benigno a unos 900 metros sobre el nivel del mar, Calderas ofrece un refugio natural donde el visitante puede reconectar con la calma, la naturaleza y tradiciones locales. Este enclave ha ido ganando reconocimiento como escape para quienes buscan belleza, aventura y tranquilidad fuera de los circuitos turísticos masivos.
El Río Azul atraviesa bosques y montañas, formando pozas, cascadas y cursos de agua cristalina. Estos espacios naturales ofrecen una alternativa especial para quienes buscan naturaleza en estado puro, con paisajes montañosos, vegetación abundante y agua que invita al descanso y la contemplación.

¿Qué conocer?
Pozo Azul: una laguna de aguas intensamente azules, rodeada de vegetación tropical, considerada uno de los rincones más hermosos de Calderas.
Cascadas y pozas naturales: entre los lugares destacados están zonas como las cascadas del sector “La Volcanera” o “Las Monjas”, ideales para quienes disfrutan del senderismo y el contacto directo con la naturaleza.
Corredores del Río Azul (sector conocido como “Corredores del Diablo” o “El Diablito”): pasillos naturales formados por roca y agua donde el río se convierte en un escenario de aventura y belleza.


Calderas, municipio Bolívar en Barinas, con el Río Azul y sus venas de agua cristalina, representa una joya escondida: un lugar donde montaña, río y bosque convergen para ofrecer un refugio natural poco convencional. Es un destino que invita a redescubrir la tranquilidad, a reconectar con la tierra y a valorar la diversidad del paisaje venezolano. Para quienes buscan una experiencia auténtica, entre naturaleza, aventura y calma, Calderas y Río Azul merecen un lugar en la lista de lugares por conocer.
Con información de: Asocanaima
Fotografías de: Asocanaima









