Las sustancias que llegan al agua cambian su color, su olor y su vida interna, aunque a veces parezca limpia. En la superficie se notan los plásticos, las espumas y los aceites que flotan, pero bajo esa capa se acumulan restos que no se ven y que permanecen durante meses o años. La contaminación invisible puede proceder de residuos domésticos, vertidos industriales o partículas que el viento arrastra hasta los cauces.

Cortesía: The Ocean Cleanup

Esa mezcla altera el oxígeno disponible y afecta a peces y plantas que dependen del equilibrio del agua. Con ello se hace evidente la necesidad de sistemas que no solo retiren la basura que se ve a simple vista, sino también la que se acumula sin que nadie se percate. The Ocean Cleanup ha desarrollado una herramienta pensada justo para eso: el Interceptor, un pontón alimentado por energía solar que recoge la basura flotante antes de que llegue al mar.

La organización explicó que el dispositivo forma parte de su estrategia para cerrar el paso del plástico hacia los océanos, complementando los proyectos que ya operan en mar abierto. El Interceptor no se desplaza por el río, sino que se mantiene fijo cerca de la orilla y aprovecha la corriente para arrastrar los residuos hacia una apertura frontal. Allí una cinta transportadora los eleva hasta una barcaza donde se almacenan en contenedores.

Cortesía: The Ocean Cleanup

Según The Ocean Cleanup, su rendimiento puede alcanzar los 50.000 kilogramos de basura al día en condiciones favorables y llegar incluso a 100.000 cuando el flujo y la densidad de residuos lo permiten. Los análisis externos coinciden en que esa cifra representa un objetivo óptimo más que un promedio.

El equipo técnico detalla que el Interceptor mide 8 metros de ancho, 24 de largo y 5 de altura. Su barcaza cuenta con seis contenedores de 8,3 metros cúbicos cada uno, con una capacidad total de 50 metros cúbicos. El conjunto del pontón y la barcaza supera las 50 toneladas de peso. Todo el sistema funciona con energía solar y se apoya en baterías de litio que permiten operar de día y de noche sin ruidos ni emisiones. Además, el ordenador de a bordo registra el rendimiento, el uso de energía y el estado de cada componente.

Con información de: La Vanguardia

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