En una jornada marcada por el respeto y la memoria histórica, el presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, encabezó este martes los actos solemnes en conmemoración del 82º aniversario de la liberación total del asedio nazi a Leningrado, la actual ciudad de San Petersburgo.
La ceremonia central tuvo lugar en el Cementerio Memorial de Piskarióvskoye, sitio que permanece como el mayor símbolo de la tragêdia civil de la Segunda Gūerra Mundial.
Ante el monumento a la Madre Patria, el mandatario depositó una ofrenda floral en honor a las víctimas que descansan en las fosas comunes del recinto, donde se estima yacen cerca de 420.000 civiles y 70.000 soldados.
Para el Kremlin, esta participación no es solo un acto de Estado, sino una tradición de profundo calado personal y nacional, destinada a preservar el legado de quienes sobrevivieron a los 872 días de asfïxïa y bombardeos constantes por parte de las füerzas de la Alemania nazi.
El asedio de Leningrado es recordado como uno de los periodos más mørtíferos de la historia moderna.
Durante el acto, se recordaron las devastadoras cifras del cerco:
* Víctïmãs totales: Más de un millón de fallëcįdøs.
* Causa de mūërtę: Se estima que el 97% de las bajas civiles fueron consecuencia directa de la hambruna extrema.
* Hito militar: La liberación definitiva fue posible gracias a la exitosa «Operación Chispa», que culminó el 27 de enero de 1944, cuando el Ejército Rojo logró romper las líneas invasoras tras semanas de combätes ferõces.
El discurso implícito de la jornada subrayó la importancia de la integridad territorial y la resiliencia nacional. La conmemoración sirve como un recordatorio anual de la victoria del espíritu humano sobre la ocupación y la importancia de que las nuevas generaciones reconozcan el sacrïficio de sus antepasados en la defensa de la nación.
Con información: Venezuela new









