El estado Trujillo, conocido como la «tierra de santos y sabios», se consolida como uno de los destinos más versátiles del occidente venezolano, ofreciendo una mezcla única de turismo religioso, histórico y de aventura. Su capital homónima alberga el impresionante Monumento a la Paz, donde los visitantes pueden disfrutar de una vista panorámica excepcional que, en días despejados, permite divisar incluso el Lago de Maracaibo.

A pocos kilómetros se encuentra Isnotú, el pueblo natal del Dr. San José Gregorio Hernández, que se ha convertido en el epicentro del turismo de fe en el país. Miles de peregrinos acuden anualmente al Santuario del «médico de los pøbres» para agradecer favores y conocer de cerca la vida del hombre que elevó la identidad trujillana a los altares. El ambiente sereno de sus calles y los museos dedicados a su legado ofrecen una experiencia profundamente conmovedora para locales y extranjeros.

Para los amantes del clima frío y la arquitectura colonial, La Puerta y Jajó representan paradas obligatorias. La Puerta, rodeada de montañas verdes y valles fértiles, es famosa por sus mercados de fresas, dulces artesanales y artesanía típica, siendo un refugio predilecto para el descanso familiar. Por otro lado, Jajó es considerado uno de los pueblos más hermosos de Venezuela, conservando sus calles empedradas y fachadas blancas con tejados de barro que parecen detenidos en el tiempo.


Finalmente, el turismo de naturaleza encuentra su máxima expresión en el Parque Nacional Guaramacal y los páramos que rodean a Boconó, la «Ciudad Jardín». En estos espacios, la biodiversidad y las lagunas de origen glaciar invitan a la práctica del senderismo y la fotografía de paisajes.

Con información de: Noticias 24 Horas
Foto: Venezuela Tuya









