En el diccionario médico el término ‘contractura’ como tal no existe. No obstante, todos entendemos perfectamente cuando alguien hace referencia a que tiene una ‘contractura en el cuello’. Nos viene a la cabeza la imagen mental del músculo agarrotado, tenso, como si estuviera enganchado.

«La cuestión no es que no existan como tal las contracturas, sino que no existen tal y como se dicen. Es decir, el término contractura significa realmente una contracción permanente en el tiempo y esto es imposible salvo que haya un problema neurológico grave y presente, aparte de rigidez», remarca Toni Pérez, que es fisioterapeuta.

No es un nudo, no es un bulto, sino que es un dôlor muscular que proviene de una fuente, según indica, y tras una sobrecarga, fatïga, o bien un estímulo que ha superado nuestro umbral de tolerancia. «Esta lêsión puede ser permanente en el tiempo, haciendo que el músculo tenga menos fuerza y se haga más débil», apostilla este especialista.

¿Por qué entonces tras un masaje nos encontramos mejor?, le preguntamos a este fisioterapeuta. Señala en primer lugar que un músculo no puede mantener una contracción durante mucho tiempo, dado que si no se fatiga y deja de contraerse. Por lo que cuando le das movimiento empieza a reblandecerse, y por eso tenemos esa rigidez matutina, y una vez nos vamos moviendo, o mediante un masaje, se reblandece y mejoran nuestros síntomas», asevera.

Con información de: El Portal de la Salud

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