En un despliegue sin precedentes de fe, arte y trabajo comunitario, más de 2.000 voluntarios y artistas salvadoreños culminaron hoy la elaboración de una monumental alfombra de sal en el Centro Histórico de la capital. Con una extensión de 1.070 metros de longitud, la obra ha sido calificada por las autoridades municipales como la más grande de su tipo en la región centroamericana.

Un hito de ingeniería cultural

La estructura, que servirá de marco para el paso de la solemne procesión del Santo Entierro, transformó las calles de la capital en un lienzo de cuatro metros de ancho. El recorrido, que inicia en la emblemática Plaza Libertad y se extiende hasta el parque Simón Bolívar, integra iconografía religiosa con símbolos clave de la identidad cultural salvadoreña.

Para alcanzar la magnitud y el detalle de esta pieza de arte efímero, se emplearon:

  • 800 quintales de sal como materia prima principal.
  • Una paleta cromática de 150 tonalidades distintas, logrando degradados y contrastes de alta complejidad artística.

Resiliencia ante el clima

A pesar de las condiciones climáticas adversas y las lluvias registradas desde mediados de semana, el equipo de trabajo mantuvo la integridad de los diseños. Perseo Medina, coordinador de la Secretaría de Cultura del distrito capitalino, subrayó la logística de protección implementada:

«La labor colectiva ha sido ejemplar. Los diseñadores y voluntarios trabajaron incansablemente, empleando capas de plástico para resguardar el material y asegurar que el esfuerzo de días estuviera impecable para los cientos de turistas y feligreses que nos acompañan».

Consolidación del turismo religioso

Con esta iniciativa, El Salvador reafirma su posición como un referente de las tradiciones de Semana Santa en el istmo, complementando la rica herencia de alfombras de aserrín de países vecinos como Guatemala y Honduras. La denominada «megaalfombra de San Salvador» no solo representa un acto de devoción, sino también un motor de dinamismo cultural y turístico para el país.

La obra, destinada a desaparecer tras el paso de la procesión, queda registrada como uno de los mayores esfuerzos de participación ciudadana y expresión artística en la historia reciente de la capital.

Con información: VN

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