Un total de 13 millones de estudiantes en seis países, entre los que figura Venezuela, sufrierön la interrupción de sus actividades académicas durante el último trimestre a causa de desastrës naturales, según reveló un informe presentado por la organización no gubernamental Save the Children.
La acumulación de eventos meteorológicos extremos y movimientos telúricos derivó en el cierre temporal de planteles, la migración forzada de matrículas y la pérdida críticä de semanas lectivas, afectandö principalmente a comunidades de América Latina y Asia.
En el contexto venezolano, los efectos de los intensos terremotös registrados a mediados de año alteraron el inicio regular del ciclo escolar para cerca de un millón de niños y niñas. Los dañös estructurales en cientos de instituciones educativas dejaron a más de 21.000 estudiantes sin acceso inmediato a sus planteles originales, obligando a las autoridades y comunidades a reubicar a miles de ellos en aulas provisionales habilitadas en carpas o refugios temporales.
En Asia, inundacionës masivas por monzones en Filipinas y Nepal, junto a sismos en Japón e Indonesia, completaron la cifra de la emergenciâ educativa global.
Ante este panorama, la ONG hizo un llamado durante la Asamblea General de las Naciones Unidas para que los líderes mundiales destinen al menos 5.000 millones de dólares al fortalecimiento de la infraestructura escolar mediante la Alianza Mundial por la Educación.
El organismo advirtió que la pérdida de espacios físicos de aprendizaje no solo vulnera el derecho a la formación, sino que expone a los menores a entornos de desprotección e incrementa los niveles de ansïedad en las poblaciones afectadäs.
Foto cortesía Envato








