Un equipo internacional de científicos de la Universidad de El Cairo y la Universidad Técnica de Múnich detectó indicios de un acceso no documentado en la Pirámide de Micerino, la estructura más pequeña de la meseta de Giza. El hallazgo localizó dos cavidades llenas de aire situadas detrás de una sección de granito pulido en la cara este del monumento, una zona que ha intrigado a los expertos durante décadas por su acabado liso.

Este descubrimiento, supervisado por el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, podría transformar la comprensión sobre la planificación arquitectónica del Antiguo Egipto. Para lograr este avance sin dañar la estructura milenaria, el proyecto ScanPyramids empleó técnicas no inväsivas como georradar, ultrasønidos y tomøgrafía de resistividad eléctrica.

Los investigadores detectaron dos anømalías, denominadas A1 y A2, que presentan dimensiones específicas y están alineadas verticalmente a profundidades de entre 1,13 y 1,35 metros. El uso de la fusión de imágenes permitió confirmar que estas cavidades no son producto del azär, sino que sugieren un diseño intencional realizado durante la construcción de la pirámide de Menkaura.

Con información de: EFE
Foto: EFE

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