El regreso de Tobey Maguire en Spider-Man: No Way Home en 2021 evidenció el fuerte vínculo que existe entre el público y la versión original de Spider-Man. Su aparición, acompañada por los personajes Duende Verde y Otto Octavius, volvió a poner en primer plano el interés por el universo construido entre 2002 y 2007.

Sam Raimi dirigió la trilogía original y probó que las adaptaciones de cómics podían alcanzar tanto prestigio crítico como éxito comercial. Sin embargo, la cuarta película planeada no llegó a realizarse. En 2010, diferencias creativas y desacuerdos sobre la selección de villanos, como el Buitre, pusieron fin al proyecto y dejaron la historia de Peter Parker interpretado por Maguire sin un cierre formal.

Según sus palabras, el público “amó” a Maguire en el papel de Peter Parker y recibió con entusiasmo la reaparición de los antagonistas clásicos. Para Raimi, “los chicos querrían volver a verlo”, aunque reconoce que el enfoque actual de Marvel, centrado en un Spider-Man que forma parte de los Vengadores, dificulta la realización de una nueva película independiente bajo su dirección.

“No creo que tenga sentido ahora interrumpir el camino exitoso que están siguiendo solo para que yo pueda hacer otra película de Spider-Man, pero me encantaría. El día podría llegar y me encantaría hacerlo”, dijo. La trilogía de Spider-Man dirigida por Sam Raimi se convirtió en un referente para el género y colocó a Maguire en un lugar destacado entre los protagonistas de películas de superhéroes.

Mientras tanto, Marvel y Sony avanzan con nuevos estrenos. El próximo lanzamiento, Spider-Man: Brand New Day, se encuentra programado para el 31 de julio y se perfila como el siguiente gran lanzamiento del héroe arácnido. Sin embargo, el deseo de ver a Raimi y Maguire juntos en una nueva producción sigue estando muy presente en el entorno de la industria y entre los seguidores de la saga.

Con información de: La Razón

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