Cuando se habla de bodas que dejan huella, pocas logran que todos los ojos estén puestos en ellas. Selena Gómez lo hizo al lucir no uno, sino tres vestidos de Ralph Lauren, cada uno más espectacular que el anterior, recordándonos por qué esta casa de moda sigue siendo un ícono del lujo y la elegancia.
Ralph Lauren es sinónimo de glamour americano. Desde las alfombras rojas hasta las primeras damas de Estados Unidos, sus diseños han marcado la historia de la moda. Y solo en contadas ocasiones, la casa crea vestidos de novia a medida, reservados para celebridades que trascienden la cultura pop. Selena Gómez ahora se suma a esa selecta lista.
Cada vestido fue un capítulo distinto: el primero, clásico y sofisticado, para la ceremonia; el segundo, lleno de encajes y bordados, para la recepción; y el tercero, ligero y fluido, para bailar y celebrar hasta el amanecer. Tres cambios de look, tres momentos que hicieron vibrar a sus invitados y a todo el mundo que siguió la boda.




El lujo de Ralph Lauren no es solo estético: un vestido puede superar los 100 mil dólares y algunos de sus diseños más legendarios han terminado en museos de moda, recordándonos que la firma no solo viste, sino que crea historia. Que Selena haya tenido tres piezas únicas lo convierte en un evento casi histórico.
Al final, no era solo vestimenta. Era espectáculo, farándula y mensaje: algunas bodas no se cuentan con palabras, se cuentan con estilo. Selena Gómez lo hizo y lo hizo a lo grande: tres Ralph Lauren, tres historias de amor y moda que quedarán para siempre.
Con información de: RR.SS









