La energética Shell mantiene conversaciones de alto nivel con el gobierno de Venezuela para ampliar su presencia en el desarrollo de gas natural en aguas profundas. El posible acuerdo apunta a reposicionar al país dentro del mapa energético regional, en medio de un contexto donde las grandes compañías vuelven a mirar sus reservas con interés.

Entre los activos que despiertan mayor atención figuran el campo Dragón y varios bloques asociados al proyecto Mariscal Sucre, además del estratégico Loran, cuya extensión alcanza zonas compartidas con Trinidad y Tobago. En conjunto, estos yacimientos concentran un volumen cercano a los 20 billones de pies cúbicos de gas, lo que representa un potencial significativo para la exportación.

La estrategia de la empresa contempla trasladar el gas hacia territorio trinitense para su procesamiento como gas natural licuado, aprovechando la infraestructura existente en Atlantic LNG. Este movimiento permitiría no solo optimizar la cadena de valor, sino también reactivar instalaciones que actualmente no operan a plena capacidad.

Fuentes cercanas al proceso indican que ya se han alcanzado entendimientos iniciales entre las partes, mientras la compañía evalúa una decisión definitiva de inversión antes de que finalice el año. Sin embargo, el avance del plan está condicionado a ajustes en el marco fiscal y regulatorio, considerados claves para garantizar la viabilidad del proyecto.

Pese al avance de las conversaciones, el escenario no está exento de desafíos. La presencia de actores internacionales en ciertas áreas, así como cambios en la participación de otras compañías dentro de los proyectos, podrían influir en el ritmo de las negociaciones. Aun así, el interés de Shell deja en evidencia el renovado atractivo del gas venezolano en el tablero energético global.

Con información de: Finanzas Digital

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