Si eres de esos trabajadores que se ven obligados a comer fuera de casa, debes saber que no formas parte ni mucho menos de una minoría. De hecho, en según que contextos es una práctica más que habitual que, evidentemente, tiene un impacto en nuestro bienestar. Y es que al final, la falta de tiempo para preparar comidas saludables o la imposibilidad de salir de la oficina, nos obligan a improvisar más de lo deseable.
El trasfondo del problema hacer referencia a la dificultad de conciliar la vida laboral con un estilo de vida saludable. Y en el caso concreto que nos ocupa, esa improvisación nos empuja a tomar malas decisiones en nuestra alimentación y apostar por una serie platos o snacks que tienen impacto a nivel físico, cognitivo y mental.
«Una opción es el clásico bocadillo. A la hora del almuerzo puede ser una buena improvisación. Sobre todo, si el pan es de calidad y el bocadillo incluye algún ingrediente vegetal, asegura la médica y nutricionista, que explica que lo mejor es llevarlo hecho de casa porque de esa manera controlas “tanto los ingredientes como las cantidades”. La fruta, los frutos secos o los yogures son buenas opciones en este sentido.
«Si tenemos mucho trabajo, no nos podemos levantar y vamos a agarrar lo primero que tengamos a mano, casi es mejor beber agua y esperar tiempos mejores más adelante. Otra cosa diferente es si sabes improvisar y comer alguna cosa que tenga un buen perfil nutricional. Pero por regla general, delante de la computadora no debemos comer nada. Habrá veces que será hasta mejor. Eso sí, no te olvides nunca de beber agua”, concluye la experta.
Con información de: El Tiempo









