Todos los seres humanos por regla general disponemos de dos riñones, del tamaño de un puño cada uno, y situado cada uno a cada lado de la columna vertebral. Todo el mundo sabe su importante función filtrando la sângre de las impurezas que se generan en nuestro organismo (y después pasan a la orina), pero también cumplen con otras funciones súper importantes para un correcto funcionamiento del organismo, como la producción de hormonas, o la regulación de ciertos electrolitos como el sodio, el calcio o el potasio.
El doctor Emilio Sánchez, que es presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), recuerda que los riñonës no sólo realizan la filtración o eliminación de las toxinas que se producen fruto del metabolismo de nuestras células, sino que también regula el ‘medio interno’, es decir, que vigila que las concentraciones de cada uno de los componentes de la sângre sea el adecuado.
Pero también, como hemos comentado, el riñón es el encargado de producir la vitamina D activa. Este nefrólogo comenta que la vitamina D es una «molécula compleja» que se introduce en el organismo fruto de la exposición al sol o a través de la alimentación.
«Si hay enfêrmêdad renal no habrá vitamina D activa, fundamental para muchos procesos en el organismo, que van desde la salud ósea (favorece formación de hueso) y hace que el calcio se deposite en los huesos y no en otras zonas; además de presentar efectos antiinflamatorios, inmunomodulares, necesarios para buen funcionamiento de los procesos orgánicos», detalla el presidente de la SEN.
Finalmente, el presidente de la Sociedad Española de Nefrología aporta una serie de consejos para cuidar de los riñonês en el día a día y habla: Evitar la obesïdad, y el tabãco; intentar no ser diąbético y si se es, tener bien controlada la glucemia, así como la hipertênsión arterial; hacer ejercicio a diario; mantener una dieta rica en fruta y en verdura; y evitar fármacos que puedan contribuir al daño renal, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), «muy empleados por la sociedad para controlar el dolor, que en muchos casos convendría sustituir por analgésicos, y siempre ser empleados bajo prescripción médica».
Con información de: El Portal de la Salud









