La nostalgia se hizo presente en el circuito internacional. Es que la ex número uno del mundo Simona Halep anunció su retiro del tenis profesional tras caer con un doble 6-1 ante la italiana Lucia Bronzetti en la primera ronda del WTA 250 de Cluj-Napoca, en su país natal. La experimentada singlista de 33 años confirmó su decisión después del encuentro, cuando le puso el punto final a una carrera marcada por dos títulos de Grand Slam y un prolongado litigio por dopaje.
“Es muy difícil volver a estar donde estaba, especialmente después de tanto tiempo de inactividad”, había declarado en la previa del torneo al medio local Golazo. La rumana, que ocupó la cima del ranking durante 64 semanas, se había mostrado dubitativa en los últimos días sobre su futuro en el circuito, pero su despedida en Cluj dejó entrever que este podría haber sido su último partido.
Campeona de Roland Garros 2018 y Wimbledon 2019, solo disputó cinco partidos oficiales en 2024, con una victoria y cuatro derrotas, tras regresar de una suspensión de nueve meses por haber dado positivo por roxadustat en el US Open 2022. Desde entonces, sus problemas físicos, incluyendo una lesión de rodilla, dificultaron su regreso al más alto nivel.
“Siempre he creído en el bien y en la justicia en el deporte. Es doloroso y la injusticia que se me hizo quizás sea dolorosa para siempre. Perdí dos años de mi carrera y muchas noches con ansiedad en las que no pude dormir”, había dicho la rumana sobre su sanción que fue reducida.
Esas declaraciones pusieron de manifiesto que entre los tenistas existe la creencia de que los casos se manejan de forma distinta en función de la posición del jugador, lo que marca un fastidio generalizado en los protagonistas.









