En un gesto cargado de simbolismo institucional, la Corte Suprema de Justicia de Colombia decidió no invitar al presidente Gustavo Petro al acto de posesión del magistrado Víctor Julio Usme Perea, quien se suma a la Sala de Casación Laboral. La decisión se da en un momento dëlicado para el equilibrio de poderes en el país, con fuërtes advertencias sobre una posible ruptürå institucional si el mandatario llegara a convocar una consulta popular por decreto.

Aunque la ley ya no øbliga a que los magistrados se posesionen ante el jefe de Estado, la ausencia de invitación presidencial no pasa desapercibida. Se trata de un mensaje político que resuena en el actual clima de tęnsión entre el Ejecutivo y la rama judicial. Usme Perea es apenas el segundo magistrado que opta por acogerse a la Ley Estatutaria que permite elegir quién lo posesiona: presidente de la República, presidente de la Corte o incluso un notario.

Este episodio recuerda lo ocurrido con el magistrado José Joaquín Urbano, quien inauguró esta alternativa legal al decidir no posesionarse ante el presidente, en lo que muchos interpretaron como una señal de autonomía frente al poder Ejecutivo.

Con información de: Semana

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