Doradas por fuera, tiernas por dentro, con un delicado aroma a anís y un toque de limón. Un dulce de nuestro recetario más tradicional que, además, resulta muy sencillo de preparar.

Ingredientes (aprox. 20 rosquillas):

  • 500 g de harina de trigo.
  • 150 g de azúcar.
  • 100 g de mantequilla derretida.
  • 3 huevos.
  • 50 ml de licor de anís dulce.
  • 1 cucharadita de levadura química (7 u 8 gramos).
  • Ralladura de 1 limón.
  • Aceite suave para freír.
  • Azúcar para espolvorear.
RRSS

Elaboración:

Bate los huevos con el azúcar durante 3–4 minutos, hasta que la mezcla esté más clara, espumosa y ligeramente cremosa. Añade la mantequilla derretida (templada, no caliente), el anís y la ralladura de limón. Mezcla bien hasta integrar. Puedes sustituir la mantequilla por 100 ml de aceite de oliva suave o por 100 g de manteca de cerdo derretida. Tamiza la harina con la levadura e incorpórala poco a poco. Debe quedar una masa suave, ligeramente pegajosa, pero manejable.

Si es necesario, puedes ajustar con una pequeña cantidad extra de harina (máximo 20–40 g). Deja reposar la masa durante 15–30 minutos, tapada con un paño o film. Este paso mejora la textura, facilita el formado y ayuda a que las rosquillas queden más tiernas. Unta ligeramente tus manos con aceite para evitar que la masa se pegue. Forma pequeñas bolas. Con ella vamos formando ‘churros’ (cilindros de 1 o 1,5 cm de grosor) y uniendo por los extremos.

Los aros resultantes deberán tener unos 5–6 cm de diámetro, procurando que todos tengan un tamaño similar. Calienta abundante aceite a 170°C. Fríe las rosquillas en tandas pequeñas, durante unos 2–3 minutos por cada lado, hasta que estén doradas de forma uniforme. Retira y deja escurrir sobre papel absorbente. Espolvorea con azúcar glas o reboza en azúcar normal mientras aún estén templadas.

Con información de: ABC

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