El grupo helvético FlexBase ha puesto en marcha la construcción de una infraestructura de almacenamiento energético subterráneo sin precedentes en Laufenburg, Suiza. Con una capacidad proyectada de 1,5 GWh, esta instalación a gran escala se ubicará en un foso de 27 metros de profundidad. Su objetivo principal será mitigar la intermitencia de fuentes renovables como la energía solar y eólica.

Para este ambicioso proyecto se ha seleccionado la tecnología de flujo redox de vanadio, desarrollada en alianza estratégica con la firma Invinity Energy Systems. A diferencia de las celdas sólidas tradicionales, este sistema almacena la energía química en grandes tanques de electrolitos líquidos. La innovadora solución destaca por ofrecer una vida útil superior a los 30 años y un riesgo de incendio nulo.

La planta se integrará por completo dentro del futuro Laufenburg Technology Centre, un complejo tecnológico de vanguardia que albergará oficinas de investigación y laboratorios avanzados. El recinto también incluirá un centro de datos especializado en inteligencia artificial, el cual aprovechará la enorme infraestructura eléctrica para suavizar las altas fluctuaciones de carga que demanda el procesamiento computacional moderno.

Con una puesta en marcha prevista para el año 2029, la colosal obra requerirá una inversión privada estimada entre 1.000 y 5.000 millones de francos suizos. Los promotores aseguran que esta tecnología estacionaria de larga duración superará las limitaciones del ion-litio. El operador nacional Swissgrid ya ha dado luz verde para conectar este centro estratégico a la red de alta tensión

Con información de Últimas Noticias

¿Qué opinas de esto?