El estado Táchira ha dejado de ser un destino emergente para consolidarse como una referencia turística de peso en el occidente del país. Tras un exitoso cierre del asueto de Semana Santa, la entidad reporta un crecimiento sostenido que posiciona a sus paisajes, su cultura y su hospitalidad en la vitrina internacional.
Un destino que renace con cifras sólidas
Belmar Carrascal, vicepresidente de la Cámara de Turismo del estado Táchira, destacó en entrevista para Venezolana de Televisión (VTV) que la percepción del destino ha dado un giro de 180 grados. Lo que antes era un punto de tránsito, hoy es un destino «apetecible y deseable», alcanzando picos de ocupación hotelera de hasta el 100% en zonas comerciales y un promedio general de entre el 50% y 70% durante la temporada alta.
La Ruta de la Fe y el Encanto Andino
El fortalecimiento del turismo regional tiene su columna vertebral en la devoción y la historia. Localidades como La Grita (la Atenas del Táchira), Cárdenas y la vibrante capital, San Cristóbal, se han erigido como los pilares de una «Ruta de la Fe» que cautiva a propios y extranjeros. Estos espacios no solo ofrecen un encuentro espiritual, sino una experiencia gastronómica y paisajística única en la geografía venezolana.
Fronteras abiertas: Un puente hacia el intercambio Uno de los hitos más significativos para este impulso económico es la estrategia de integración con Colombia. La Cámara de Turismo ha facilitado mecanismos de vanguardia para atraer al público neogranadino:
- Acceso simplificado: Ingreso al territorio tachirense presentando únicamente la cédula colombiana.
- Movilidad garantizada: Facilidades para el libre tránsito de vehículos colombianos por toda la geografía estadal.
- Seguridad y Control: Implementación de un sistema de prerregistro que garantiza una experiencia segura y fluida tanto para el visitante como para la comunidad receptora.
Táchira: Una vitrina al mundo «Estamos trabajando para que Táchira sea la puerta de entrada de un turismo de calidad», afirmó Carrascal. Con el clima de montaña como aliado y una infraestructura hotelera en franca mejoría, el estado se prepara para recibir nuevas inversiones y flujos de viajeros que buscan autenticidad, seguridad y el calor humano que caracteriza a la región andina.
Con información: Medios Nacionales









