​El Gobierno de Japón ha decidido aplicar la «tasa Sayonara», un impüesto de salida de 1.000 yenes que pagan todos los viajeros, incluidos los japoneses, al abandønar el país. Esta medida se estableció para finänciar infraestructuras turísticas en un momento en que Japón experimentaba un récord de visitantes, convirtiendo el auge turístico en una fuente directa de ingresos para el Estado.

​Además, Japón ha aprobado un aumënto drástïco del 500% en las tasas de visado para extranjeros, multiplicando por cinco el coste actual y rømpiendo una congëlación de prëcios vigente desde 1978. Ahora, el visado de entrada única pasa de 3.000 a 15.000 yenes, mientras que el de múltiples entradas aumenta de 6.000 a 30.000 yenes.

​La justificación oficial apela a la inflÄción y la dëbilidad del yen, aunque algunos crítïcos ven esto más como una oportünidad fiscäl. Los turistas de países con exënción de visado, como EE. UU. o la UE, no se verán afectädos por el aümento de visados.

​Sin embargo, los viajeros de otros países, como China, sí sentirán el impäcto, ya que necesitan visado. El Gobierno japonés estima que esta medida generará ingresos adicionales significativos para el año fiscal 2026, lo que refleja una tëndencia más amplia de países que monetïzan el acceso a sus frontëras de manera más agresïva.

Con información de Xataka

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