Los sindicatos de tenistas han alzado su voz en una denuncia contra los principales entes rectores de este deporte, incluyendo la ATP, WTA, ITF e ITIA. La acusación central se basa en una distribución desigual de los ingresos generados por los torneos, así como en las «condiciones infrahumanas» a las que los jugadores se ven obligados a competir dentro de un calendario excesivamente exigente y sin períodos de descanso adecuados.
Se reveló que, de los 470 millones de euros generados por Wimbledon en su último año fiscal, los tenistas percibieron únicamente 61 millones, lo que representa apenas el 13% de los ingresos totales. Esta situación escaló a una acción legal por parte de la PTPA, un sindicato de jugadores liderado por Novak Djokovic, que presentó denuncias en los juzgados de Bruselas, Londres y Nueva York.
Las acusaciones son graves, señalando prácticas anticompetitivas, monopolio por parte de los organizadores, reducción sistemática de las ganancias de los jugadores y la imposición de un calendario insostenible que pone en riesgo la integridad física y mental de los atletas. Además, se denuncia la explotación financiera y la vulneración del derecho a la privacidad durante los controles antidopaje.
Ante estas demandas, los Grand Slams, incluyendo Wimbledon, han sido interpelados directamente. En abril, el top 20 de la ATP y la WTA envió una carta solicitando una reunión para discutir un aumento en los premios. Sin embargo, desde Wimbledon se argumenta que, si bien la brecha entre los ingresos y lo percibido por los jugadores es notable, el torneo no registra un «beneficio espectacular» para sí mismo.
Con información de: DAZN









