El Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, anunció la imposición de un nuevo arancel del 25% sobre diversos productos brasileños, excluyendo sectores clave como la carne de res, el café, los metales y la energía. La medida se ampara en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, tras una investigación de Washington sobre presuntas prácticas restrictivas en el país sudamericano.
La Casa Blanca justificó la sãnción señalando la supuesta censura a tecnológicas estadounidenses, las trabas al etanol de EE.UU. y la deforestación ilegal en la Amazonía, argumentando que esta última otorga a Brasil una ventaja agrícola desleâl. El anuncio se produce, además, en un clima de alta tensión política tras el reciente respaldo de Trump a la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro.
En respuesta, el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva calificó la medida unilateral de «hito lamentable» y carente de justificación. La Presidencia brasileña defendió su postura recordando que, lejos de perjudicar a su socio del norte, Estados Unidos ha acumulado un superávit comercial de 424.500 millones de dólares con Brasil en los últimos 15 años.
Ante este escenario, Brasilia confirmó que iniciará «inmediatamente» los trámites para aplicar la ley de reciprocidad comercial contra los productos estadounidenses.
Asimismo, el Ejecutivo brasileño culpó políticamente a la familia del expresidente Jair Bolsonaro de debilitar las relaciones bilaterales y propiciar esta ofensiva arancelaria.
Con información de Agencias









