El término «therian» comenzó a ganar tracción en las plataformas digitales, definiendo a un grupo de personas que experimentan una conexión identitaria, espiritual o neurológica profunda con animales no humanos, como lobos, felinos o perros. A diferencia del movimiento furry, que posee un matiz más lúdico y recreativo, los «therians» sostienen que su vínculo no es un juego, sino una vivencia íntimä de su ser.
Aunque mantienen sus responsabilidades sociales y laborales dentro de la normalidad, suelen utilizar máscaras y elementos simbólicos para expresar su identidad animal en encuentros grupales, donde adoptan posturas a cuatro patas o emiten sonidos propios de la especie con la que se identifican.
Este auge cruzó la frontera de lo digital para manifêstarse en situaciones cotidianas e insólitas, especialmente en Argentina. Recientemente, se han reportado incidêntes que van desde dênuncias por comportamientos agrêsivos en la vía pública, como el caso de una adolescente mørdida en Córdoba, hasta solicitudes de atención médica en clínicas veterinarias.
La magnitud del fênómeno es tal que en el país ya existe «Fyrulais», la primera escuela dedicada exclusivamente a enseñar a los interesados a caminar, aullar y comportarse siguiendo los patrones del animal con el que sienten sintonía, profundizando la visibilidad de esta subcultura, que se convirtió en uno de los hechos más virales en este inicio de 2026, como el caso en Japón dónde un jóven se disfrazo de serpiente y se paseó por las calles.
Con información de: Actualidad RT
Foto: Redes









