Convertir objetos en un tesoro del reciclaje es una forma creativa y sustentable de dar nueva vida a materiales que de otro modo terminarían tirados. Si tienes una antena parabólica en desuso, de esas que son muy conocidas puedes transformarla en un bebedero atractivo para tu jardín.

Cortesía: RRSS

La forma cóncava de la parabólica es perfecta para contener agua. Su material resistente (metal aluminizado o acero) que soporta el exterior. Este tipo de reciclaje ayuda al ahorro económico y reducción de residuos. Atrae aves, mejora la biodiversidad del jardín y aporta un elemento decorativo original.

Primero desmonta la antena de su mástil con cuidado y separa el plato de los componentes electrónicos. Ahora, con el cepillo metálico y lija, remueve suciedad y óxido superficial. Limpia con un paño húmedo y deja secar al sol. Si quieres que el bebedero drene por exceso de lluvia, perfora un pequeño orificio lateral bajo la curva (1 cm). Si prefieres que retenga agua, omite este paso y asegúrate de sellar bien. Aplica una capa generosa de sellador impermeable para exteriores en toda la superficie interna. Si el metal es muy poroso o tiene juntas, utiliza una capa extra donde haga falta para evitar filtraciones.

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Luego fija la parabólica (boca arriba, con la concavidad hacia arriba) a un pedestal: puede ser un poste metálico, una maceta invertida repleta de piedras para peso, o un soporte de madera tratada. Usa tornillos inox para evitar corrosión y asegúrate de que quede estable y nivelada. Coloca piedras decorativas en el borde para que las aves puedan posarse. Por último, recorta una malla fina para cubrir parcialmente el bebedero y evitar hojas grandes. Llena con agua limpia hasta 2–3 cm de profundidad en el centro (las aves prefieren agua poco profunda).

Con información de: El Tiempo

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