El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció los resultados adversos para el Partido Republicano en las recientísimas elecciones de medio mandato y atribuyó la pérdida de espacios parlamentarios al incremento en los precios de los combustibles que afectó al electorado. Durante declaraciones ofrecidas tras los comicios, el mandatario sostuvo que «no es la guerra, es el precio», señalando que aunque una amplia mayoría respalda sus políticas hacia Irán, los ciudadanos sufrieron el impacto económico directo de los costos de la gasolina a corto plazo.
En sus intervenciones, Trump volvió a rechazar la responsabilidad directa en la contienda tras remarcar que su nombre no figuraba en las papeletas electorales de esta jornada. Asimismo, el líder estadounidense defendió su decisión de actuar en el conflicto del Medio Oriente argumentando razones de seguridad nacional e insistió en que mantenía la justificación táctica de sus medidas, pese a que figuras de su propio entorno político vincularon el descontento popular al impacto monetario causado en los hogares.
De cara al nuevo escenario legislativo con mayoría de la oposición demócrata en ambas cámaras, el jefe de Estado manifestó su disposición a establecer puentes de conversación institucionales. Sin embargo, descartó que puedan prosperar iniciativas en su contra y recordó que conserva plenamente el poder de veto ejecutivo para hacer valer las políticas de su administración durante el tramo restante de su gestión.
Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
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