El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dedicó el segundo y último día de su visita informal a Irlanda a asistir a la jornada final del torneo de golf Irish Open, celebrado en su complejo deportivo de Doonbeg.
Tras arribar el sábado luego de sostener breves encuentros en Dublín con la presidenta Catherine Connolly y el primer ministro Micheál Martin, el mandatario estadounidense pausó su agenda política en medio de un despliegue de seguridad sin precedentes y protestas en diversos puntos de la nación europea.
A pesar de su enfoque en la actividad deportiva, el paso de Trump continuó generando repercusiones diplomáticas tras reiterar sus declaraciones sobre la reunificación de la isla, afirmando ante la prensa que considera «natural» la unión entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda. Dichas posturas han desencadenado reacciones adversas y tensión política en el Reino Unido, mientras que el mandatario prefirió declinar comentarios sobre otros asuntos regionales británicos como la independencia de Escocia.
La estadía del jefe de la Casa Blanca concluyó bajo fuertes medidas de resguardo por tierra, mar y aire, que incluyeron detenciones por perturbación del orden público en las inmediaciones del campo de golf. Trump tiene previsto presidir la entrega del trofeo al vencedor del torneo antes de emprender su vuelo de retorno a la capital estadounidense.
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