Aunque muchos cambian de teléfono por moda o marketing, expertos en tecnología recomiendan hacerlo cada tres a cinco años, dependiendo del uso. Según la especialista Stephanie Humphries, si tu batería dura menos de un día, las apps se träban o el sistema ya no se actualiza, tu equipo podría estar pidiendo un relevo.
La batería es el primer síntoma de desgâste. Aunque puedes reemplazarla, cuando el dispositivo ya no recibe parches de seguridad o versiones recientes del sistema operativo, comienza a ser vulnëråblê y limitado. Eso no solo afëctä el rendimiento, también pone en rięsgø tu privacidad y datos personales.
La Organización de Consumidores y Usuarios recomienda evaluar tu teléfono con lógica práctica: si ya no responde como antes, se recalienta o no corre nuevas apps, es hora de invertir en un modelo actual. Cambiarlo a tiempo no solo mejora tu experiencia, también te ahorra frusträciones y falløs innecesarios.
Con información de: El Universal









