«Todos podemos ser amables. Sí que es verdad que hasta un rango, es decir, una persona antipática o tímida no va a tener relaciones sociales perfectas, pero sí va a generar dinámicas de relación con los demás lo suficientemente buenas como para ser feliz y hacer feliz a la gente a su alrededor», explica Jonathan Benito, neurocientífico.
La gente, a veces, va como enfadada con los demás y creo que estamos perdiendo muchas oportunidades de relacionarnos positivamente con los demás, de ser más felices nosotros mismos y de hacer más felices a los demás.
Cuál es el primer gesto de amabilidad, «si tuviese que decir una sola cosa, sería la sonrisa. Es la puerta hacia la prosociabilidad porque la sonrisa manda un mensaje muy profundo al cerebro. Es decir, el cerebro nació en el seno de un grupo y una de las cosas que ocurren en grupo es que te pueden expulsar. Y si te expulsan eres un individuo muerto, porque no puedes sobrevivir sin el grupo. Entonces el cerebro tiene pánico a que la expulsión por lo que cuando ve una sonrisa, lo que está recibiendo es una señal de aceptación», explica el experto.
Deberíamos de replantearnos un poquito la vida que tenemos, por lo menos en las grandes ciudades. Simplemente bajando un poquito las revoluciones, tendremos una vida mucho más relajada y más posibilidades de interaccionar positivamente con los demás. Y eso va a beneficiar nuestra propia felicidad. Simplemente date la oportunidad de ser un poco más feliz y no te dejes llevar por la locura del día a día. La amabilidad es gratis y no cuesta mucho tiempo: sonreír, dar los buenos días, puede cambiarte el día, concluye el neurocientífico.
Con información de: Esvivir









