Pocos lugares en el mundo despiertan tanta emoción como el Salto Ángel, una maravilla natural que se desplomä desde lo más alto del Auyantepuy, cayëndo casi mil metros entre nubes y selva. Al amanecer, este gigante de agua se viste de oro y niebla, regalando un espectáculo visual que deja sin aliento armonizado además con el sonido de la naturaleza disfrutar de esta experiencia al despertar es presenciar la belleza en su estado más pura y salvajë.

Desayunar frente a este paisaje no es solo una experiencia turística, es un acto de conexión con la Tierra y la naturaleza mientras la brisa húmeda acaricia el rostro y te sumerges en el rugido del agua con cada sorbo de café caliente y cada bocado de sabores locales, el alma se rinde ante la grandeza del Salto Ángel: imponente, sereno, inolvidable.

El Ministerio de Turismo, consciente del valor de este importante destino, trabaja para preservar su majestuosidad y asegurar que más visitantes puedan vivir esta experiencia transformadora

Con información de: Noticias 24 horas

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