Hablar en público es para muchas personas un verdadero desafío. Esto se debe a que no alcanza con saberse el discurso de memoria ni con tener buenas ideas, también importa, y mucho, cómo se transmite ese mensaje a los demás. La forma en que nos movemos, el tono que usamos y hasta nuestra postura corporal dicen tanto como las palabras que empleamos.
Fernando ‘Fer’ Miralles, experto en oratoria y ganador de múltiples reconocimientos en la temática, explicó que existe una postura puntual que puede perjudicar mucho a las personas a la hora de comunicarse. Se trata de la conocida “postura de poder”, la que se adopta cuando se colocan las manos en la cintura y se cree que eso proyecta mayor seguridad.
“Sí, te sientes más fuerte, más firme. Pero si yo me planto frente a la audiencia con las manos en la cadera, ¡parece que voy a pegar un puñetazo! Parece que estoy cargando”, bromeó y dejó en claro que esa postura puede resultar demasiado dominante y generar incomodidad en los espectadores.
Aunque esta postura hace sentir al individuo más seguro, el experto recomendó evitarla, ya que puede dar un efecto contrario a lo que se quiere mostrar. En lugar de cercanía, da una imagen de rigidez o agresividad. Y eso, cuando uno busca que la audiencia escuche y se sienta cómoda, puede ser un grâve error.
Con información de: La Vanguardia









