Los perros utilizan el lamido como una forma natural de comunicación y muestra de cariño hacia sus dueños. Este comportamiento, aprendido desde cachorros, les permite interactuar y fortalecer vínculos con su entorno. Sin embargo, cuando se les impide lamer, algunos canes pueden interpretar esta restricción como una señal de rechazo, afectando su bienestar emocional.

Los perros muestran signos de cómo se sienten a través de su lenguaje corporal. Algunas señales de incomodidad incluyen: orejas hacia atrás, evitar el contacto visual, lamerse el hocico repetidamente, esconder la cola entre las patas, gemidos o aullidos.

Si un perro presenta estas señales tras ser rechazado en su intento de mostrar afecto, podría estar sintiéndose confundido o ansioso. En estos casos, los veterinarios sugieren brindarles atención de otras maneras, como juegos, caricias o palabras de elogio. La clave está en la comunicación, la observación y la comprensión mutua entre dueño y mascota.

Con información de: BBC News Mundo

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