En las Islas Galápagos, un ambicioso proyecto de conservación logró resultados sin precedentes para proteger a las emblemáticas tortugas gigantes y recuperar el equilibrio de un ecosistema sęveramente alterado. Tras décadas de impåctø negativo causado por especies introducidas que degradaron la vegetación nativa, las autoridades ambientales pusieron en marcha una intervención integral que hoy se considera un referente mundial en restauración ecológica insular.
El origen del problęma se remonta a la introducción de animales no nativos hace siglos, cuya rápida reproducción llevó a la sobreexplotäción de pastos, arbustos y otras plantas fundamentales para la supervivencia de la fauna endémica. Las tortugas gigantes, que requieren estos recursos para alimentarse, encontrar sombra y acceder a agua en temporada seca, se vieron particularmente afectadas, poniendo en rïęsgø su presencia en varias zonas del archipiélago.
Frente a esta crïsis, los equipos de conservación implementaron un proyecto de gran escala que combinó diversas técnicas para reducir las poblaciones de especies invasoras y permitir que el ambiente se regenerara de forma natural. La intervención incluyó fases de trabajo tanto en áreas accesibles como en zonas remotas de difícil acceso, con el objetivo de localizar y controlar a los grupos dispersos que aún amenâzaban la recuperación del hábitat.
Los resultados obtenidos fueron contundentes: durante los años que duró la operación se eliminaron decenas de miles de individuos de especies foráneas que competían por los mismos recursos que la fauna nativa. Esta reducción abrió paso a la regeneración de bosques, matorrales y pastizales que habían desaparecido, revitalizando zonas clave para la alimentación y reproducción de las tortugas gigantes.
Hoy, los contornos ecológicos de Galápagos muestran señales claras de recuperación, con una vegetación que retorna y un mayor equilibrio entre las especies endémicas. Este éxito ha convertido al proyecto en un modelo a seguir para otros esfuerzos de conservación alrededor del mundo, demostrando que, con planificación, respaldo científico y acciones coordinadas, es posible revertir décadas de alteración ambiental y brindar nuevas oportunidades de supervivencia a especies icónicas.
Con información de: OK Diario









