Una nueva tecnología de estimulación cerebral basada en luz abre una vía prometedora en la lucha contra el Alzheïmer, al mostrar mejoras en la función cognitiva de pacientes en ensayos clínicos preliminares.
El avance, desarrollado por equipos de la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU), la Universidad de California en Berkeley (UC Berkeley), y el Hospital Universitario de Zelanda en Roskilde, podría en el futuro integrarse en lámparas de uso cotidiano, facilitando su aplicación tanto en la prevención como en el tratamiento de la enfêrmëdad.
La esperanza de los investigadores es que, mediante la estimulación cerebral con luz, los pacientes puedan evitar complicaciones secundarias y experimentar mejoras tangibles en su vida cotidiana, mitigando los efectos devastadores de la pérdida de memoria, la desorientación y las dificultades en el habla. Los ensayos clínicos realizados por especialistas del Hospital Universitario en Roskilde evidenciaron efectos positivos en estudios iniciales con personas que padecen Alzheimer, mediante la inducción de ondas cerebrales gamma.
Los datos indican que quienes presentan Alzheïmer en fases leves o moderadas mostraron una mejora en funciones cognitivas vinculadas al lenguaje y la memoria. El estudio, diseñado bajo el método doble ciego, incluyó tanto una lámpara activa como una de placebo, sin que ni los pacientes ni los médicos supieran cuál se empleaba en cada caso. Al concluir los ensayos, los médicos observaron mejoras en la función cognitiva de quienes recibieron la estimulación activa, con avances en áreas como el habla y la memoria.
Además, las exploraciones cerebrales mostraron un pequeño aumento de volumen en ciertas regiones del cerebro de los pacientes tratados, mientras que quienes usaron la lámpara placebo experimentaron deterioro en esas mismas áreas. De cara al futuro, los investigadores prevén que la tecnología podría evolucionar hasta convertirse en una alternativa a las fuentes de luz convencionales, y así ampliar su uso preventivo en hogares y residencias de ancianos, donde la prevalencia de la demencïa es especialmente alta. Esta perspectiva abre la posibilidad de que la estimulación cerebral mediante luz se integre en la vida diaria, más allá del entorno clínico.
Con información de: El Tiempo









