Hay lugares en el planeta que parecen sacados de películas de ficción. Regiones que simulan ser un universo propio donde convergen culturas, acentos y tradiciones de todos los rincones del mundo. Uno de esos lugares existe y no es un gran país, ni siquiera de una ciudad independiente. Es un distrito de Nueva York. Se trata de Queens, el distrito neoyorquino en el que se hablan más de 160 idiomas. Con 2,3 millones de habitantes procedentes de todos los continentes, está considerado como la zona urbana con mayor diversidad lingüística de Estados Unidos y una de las más diversas del mundo.

Según datos de la oficina del alcalde de Nueva York, casi la mitad de los residentes de Queens ha nacido fuera de Estados Unidos. Esa realidad demográfica explica que en sus calles se escuchen más de 160 lenguas diferentes. Entre las más habladas destacan el español, el chino, el coreano, el ruso, el italiano, el tagalo filipino y el griego, aunque la lista es mucho más amplia. La diversidad es tan marcada que cada barrio puede identificarse por los idiomas predominantes entre sus vecinos. Pasear por sus avenidas principales equivale a viajar entre continentes sin necesidad de salir de la ciudad.

La multiculturalidad no es solo una estadística. Se percibe en los restaurantes, en los carteles del transporte público traducidos a varios idiomas, en los bancos, en las farmacias y en los hospitales, donde siempre es posible encontrar a alguien que hable tu lengua o pueda traducir. Para muchos residentes, esa red de apoyo lingüístico convierte a Queens en un lugar especialmente cómodo para empezar una nueva vida. La Biblioteca Pública de Queens es otro reflejo de esta realidad. Cuenta con una colección en más de 40 idiomas y alberga alrededor de 40.000 libros en lenguas del sudeste asiático como hindi, bengalí, gujarati o urdu.

El distrito también posee su propio Chinatown en el barrio de Flushing, donde además del mandarín se escuchan dialectos como el cantonés o el shanghainés. Hoy conviven comunidades de India, Pakistán, Bangladés, Colombia, México, República Dominicana y muchos otros países. Caminar por sus calles es recorrer mercados latinoamericanos, restaurantes del sur de Asia y tiendas europeas en apenas unas manzanas. Más allá de iconos turísticos como la Estatua de la Libertad o Times Square, este barrio representa el verdadero ADN mïgrante de Nueva York.

Con información de: La Razón

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