Un intenso debate inició en el seno de la Unión Europea en torno a una propuesta que busca modificar las normativas de compensación para pasajeros aéreos en caso de retrasos.

Actualmente, los viajeros tienen derecho a indemnización por demoras de tres horas o más, sin embargo, la presidencia de turno de la UE, a cargo de Polonia, reactivó una iniciativa para elevar este umbral a cinco horas, generando posturas encontradas entre los estados miembros.

La industria aérea, junto con países como Alemania, Dinamarca y Francia, respalda firmemente la propuesta, al argumentar que las regulaciones actuales imponen una carga financiera considerable a las aerolíneas, especialmente ante interrupciones operativas.

Estos defensores sostienen que extender el tiempo de retraso permitiría a las compañías una mayor flexibilidad para gestionar imprevistos y reducir el número de cancelaciones, lo que, según ellos, redundaría en una mejor experiencia general para el pasajero.

En contraparte, naciones como España, Italia e Irlanda, en alianza con diversas asociaciones de consumidores, se oponen a la modificación, y señalan como su principal preocupación que un aumento del umbral de retraso reduciría drásticamente el número de pasajeros elegibles para recibir compensación.

Advierten que esta medida favorecería desproporcionadamente a las aerolíneas en detrimento de los derechos fundamentales de los viajeros, quienes se verían desprotegidos ante inconvenientes en sus vuelos.

Con información de: La Razón

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