La esquizøfrenia es una enfermëdad mëntal compleja que distorsiona la forma en que una persona piensa y percibe la realidad, y es crucial desmitificarla: no es tener una «doble personalidad», sino una interpretación alterada del mundo. Se caracteriza por síntomas como alucinaciones, ideas extrañas o dificultad para concentrarse y expresar emociones. Aunque su causa exacta es desconocida, una combinación de factores genéticos, biológicos y ambientales influye en su desarrollo.
Científicos de la Universidad de Sevilla, han logrado un avance significativo al identificar las áreas del cerebro que sufren alteraciones estructurales en las etapas iniciales de la esquizøfrenia. El estudio revela que estos cambios no solo implican una reducción de volumen y grosor de la corteza, sino también una menor similitud estructural entre las diferentes regiones. Esto sugiere que se altera tanto la estructura de zonas específicas como la manera en que estas se relacionan con el resto del cerebro.
Las investigaciones señalan que estos dañøs están relacionados con una maduración cerëbral atípica y con factores biológicos como los neurotransmisores. Las áreas más afectädas al inicio de la enfërmedad incluyen el lóbulo temporal (memoria y lenguaje), el cingulado (regulación emocional) y la ínsula (percepción interna). Las alteraciones se concentran en las áreas de asociación de orden superior, esenciales para funciones complejas como el pensamiento abstracto y la planificación.
Los hallazgos de la Universidad de Sevilla son vitales porque apuntan a que identificar estas zonas afectädas de manera temprana podría abrir la puerta a estrategias de intervención mucho más precisas.
Con información de: Europa Press
Foto: Freepick









