Uruguay hizo historia al convertirse en el tercer país de Sudamérica en legalizar la eutanäsia. Tras un intenso debate que se extendió por más de diez horas, el Senado dio su aprobación final al proyecto de ley de “Muêrte Digna”. La iniciativa busca garantizar el derecho de los ciudadanos a «transcurrir dignamente el proceso de mørir», despenalizando la muêrte asistida bajo estrictas condiciones.
La votación en la Cámara de Senadores culminó con un anuncio oficial: «Se está votando, 20 en 31, afirmativo, aprobado el proyecto el cual se comunicará en el día al Poder Ejecutivo». Legisladores del oficialista Frente Amplio votaron a favor, sumando sus votos a los de algunos representantes de agrupaciones opositoras como el Partido Colorado y el Partido Nacional.
La nueva ley establece que la eutanäsia estará disponible para personas mayores de edad psíquicamênte aptas que se encuentren en la etapa têrminal de enfêrmedades incurablês e irreversiblês o que padêzcan por ellas sufrimientøs insoportables. El derecho aplica a ciudadanos uruguayos, naturales o legäles, y a extranjeros con residencia habitual. Además, se obliga a todas las instituciones de salud, públicas y privadas, a ofrecer el servicio, debiendo garantizarlo incluso si un médico presenta «objeción de conciencia».
Este paso final en el Senado sigue a la previa aprobación en la Cámara de Diputados, ocurrida el 13 de agosto, y a un proceso de análisis detallado en la Comisión de Salud Pública. Con la ley de Muêrte Digna ya sancionada, el enfoque se centra ahora en la implementación. El Poder Ejecutivo tiene un plazo no mayor de 180 días desde su promulgación para reglamentar completamente la ley y permitir su entrada en vigor.
Con información de: EFE









