La leche, reconocida por su alto valor nutricional en la dieta humana, continúa posicionándose como un elemento clave en la industria cosmética y las rutinas de belleza dermatológicas. Especialistas de la Clínica Menorca, centro de Cirugía Plástica y Estética, señalan que componentes como las vitaminas A, B, D y E, junto con el calcio y la lactosa, contribuyen a mantener la luminosidad y firmeza de la tez. Su aplicación abarca desde exfoliantes naturales y desmaquillantes hasta mascarillas e hidratantes caseros.
De acuerdo con análisis estéticos, los principales beneficios dermocosméticos de este insumo radican en su capacidad de hidratación profunda y exfoliación suave. Las grasas y proteínas presentes en el fluido ayudan a suavizar la piel seca creando una barrera protectora contra la pérdida de humedad, mientras que el ácido láctico —un alfa hidroxiácido (AHA) natural— actúa eliminando las células muertas de la dermis para promover la renovación celular.
Esta práctica, cuyos antecedentes históricos se remontan a rituales milenarios atribuidos a figuras como Cleopatra, cuenta hoy con el respaldo de diversas investigaciones científicas que certifiicaron sus propiedades dermatológicas. Los expertos sugieren incorporar este ingrediente de forma moderada mediante tónicos, limpiadores o mascarillas para potenciar la salud cutánea de manera natural.
Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
Foto cortesía Envato








