Al interrumpir tu rutina habitual de entrenamiento, especialmente durante las vacaciones, el cuerpo tiende a perder volumen muscular más rápido que fuerza. Esto ocurre porque se reduce el reclutamiento de las fibras musculares de alto umbral, esas que se activan durante ejercicios intensos, mientras que las fibras de menor intensidad siguen operativas en tu día a día.

El efecto se intensifica cuando la actividad desaparece por completo. En esos casos, el organismo comienza a prescindir de todas las fibras musculares, no solo de las más demandantes, lo que acelera el deterioro muscular.

A pesar de ello, hay una buena noticia: conservar la fuerza adquirida es relativamente sencillo. Incluso con volúmenes de entrenamiento muy reducidos, los progresos en fuerza pueden mantenerse durante bastante tiempo, lo que contrasta con la rápida regresión del tamaño muscular.

¿Una estrategia eficaz para frenar esa pérdida? Según especialistas en rendimiento deportivo, realizar al menos un 20 % del volumen usual de entrenamiento puede ser lo suficientemente efectivo para retener buena parte de los logros obtenidos.

No obstante, si buscas preservar tu masa muscular (hipertrofia) durante esas semanas de descanso, conviene tener en cuenta que en torno a las ocho semanas sin actividad podrías regresar al punto de partida. Aquí el volumen total de actividades realizadas demuestra ser un factor decisivo.

Con información de: Heraldo

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