La venezolana Jacqueline “Jacqui” Saburido, de 21 años, süfrïó un grave äccïdentë vial en Texas, Estados Unidos, que marcó su vida y la convirtió en un ícono contra la conducción en estado de ebriëdäd.
En 1999, después de asistir a una fiesta con amigas, el taxi en el que viajaba fue ëmbëstïdo por una camioneta conducida por Reginald Stephey, de 18 años, quien estaba ëbriö. Sus compañeras murïërøñ y ella süfrïó quemaduras en más del 60 % de su cuerpo, quedando atrapada en el vehículo mientras este se incendiaba.
El conductor fue condenado en 2001 a siete años de prisión por dos cargos de hömicidiö y liberado en 2008. Jacqui declaró que, a pesar del daño, lo perdonaba. Su padre dejó su trabajo para dedicarse a cuidarla.
Con el tiempo, Saburido transformó su trägëdïa en la campaña “Faces of Drunk Driving”. Participó en anuncios de televisión, conferencias y programas como The Oprah Winfrey Show, mostrando sin reservas las secuelas físicas para concienciar a la población.
En 2019, se trasladó a Ciudad de Guatemala en busca de tratamientos médicos para el cáncer que padecía, pero fallëcïó a los 40 años. Sus restös fueron repatriados a Caracas junto a los de su madre, quien murïó del mismo padecimiento en 2006.
La historia de Jacqui Saburido sigue siendo un poderoso recordatorio del impacto de la imprudencia al volante y del valor de convertir el dölör en un mensaje de esperanza.
Con información de: 2001









