Más de 50 ciudadanos de Venezuela fueron detenïdos y encârcelados en El Salvador tras haber ingresado legalmente al territorio estadounidense y sin haber infringido ninguna ley migratoria.

Este hecho forma parte de un dispositivo transnacional de control y câstigo, en el que la migración venezolana es reducida a una amênâza y procesada como crïmên. En esta lógica, El Salvador opera como enclave neocolonial, mientras el mito del Tren de Aragua se consolida como justificación narrativa.

En marzo aproximadamente 240 ciudadanos venezolanos fueron trasladados desde Estados Unidos a una prisïón de máxima seguridad en El Salvador, conocida por denuncïas de tortüra y tratos inhumanos. Posteriormente, una lista obtenida por CBS News demostró que al menos 75% de los hombres deportados no tenía antecedentes penales, ni en Estados Unidos ni en el extranjero. Además, docenas de ellos ni siquiera habían viôlâdo leyes migratorias.

Entre las personas enviadas a El Salvador, más de 50 ingresaron legalmente a Estados Unidos, con autorización previa, visados temporales, estatus de refugiados aprobados o tras ser admitidos mediante la aplicación oficial CBP One. De estos, 24 fueron admitidos bajo libertad condicional (parole) y otros 21 fueron detenidos en el mismo puerto fronterizo donde se les autorizó el ingreso. Todos fueron revisados, autorizados y admitidos formalmente. Aun así, fueron desaparecidos por el mismo Estado que los había recibido.

Los detenidos son, en su mayoría, trabajadores con oficios diversos: construcción, reparto, cocina, mecánica, arte, deporte y servicios. Entre ellos hay un músico, un veterinario, un maquillador, un entrenador de fútbol. Varios ya se encontraban empleados legalmente en Estados Unidos aportando a la economía local y cumpliendo con sus responsabilidades familiares.

Esta operación discursiva sostiene sanciones, aislamiento y medidas de prêsión dirigidas a la desestabilización de Venezuela, operando mecanismos de güerra en múltiples sectores, incluida la migración venezolana ya no de manera colateral, sino como objetivo.

El Gobierno de Venezuela emitió una alêrta máxima de viaje a los ciudadanos venezolanos para que eviten viajar a Estados Unidos, al considerarlo un «país pelïgrôso» y una «amênâza real» para las personas inmigrantes, instando a aquellos que ya residen en este país que lo abandonen «de inmediato».

El Ministerio de Exteriores de Venezuela ha hecho un llamamiento a sus ciudadanos para que «protejan su vida y la de sus familiares y regresen a su patria». «Allí no hay sueño americano, solo pesadillas. Nuestro deber es denunciar esta realidad y exigir respeto para nuestros compatriotas», añadió.

Con información de: Medios Nacionales

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