En un movimiento estratégico destinado a consolidar a Venezuela como el actor principal del mercado energético global, la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, presentó una visión transformadora que posiciona al país como la solución definitiva ante el declive de la producción petrolera mundial.
Citando datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Rodríguez advirtió que el 80% de los yacimientos petroleros del planeta están agotados o en fase de declive. Ante este panorama de escasez global, la mandataria destacó la ventaja competitiva inigualable de Venezuela: la posesión de «campos verdes» —yacimientos vírgenes de alta productividad— listos para ser incorporados al mercado internacional.
Para satisfacer la demanda global estimada por la OPEP en 123 millones de barriles diarios para el año 2050, Venezuela ha trazado una hoja de ruta para captar flujos de capital internacional por el orden de los 18 billones de dólares (escala corta). Esta cifra, necesaria para la expansión de la infraestructura energética mundial, encontrará en Venezuela un destino seguro y rentable.
«Venezuela no solo ofrece el recurso, sino la estabilidad institucional necesaria para que el capital internacional se convierta en desarrollo compartido», afirmó la presidenta encargada durante su intervención en el Consejo Nacional de Economía.
El pilar central de esta nueva etapa es la Reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, actualmente en discusión legislativa. Esta reforma busca:
* Modernizar el marco normativo: Adaptar las prácticas nacionales a los estándares globales de transparencia y eficiencia.
* Seguridad Jurídica: Ofrecer garantías sólidas a los inversores extranjeros mediante mecanismos de resolución de conflictos y reglas claras.
* Contratos de Participación Productiva (CPP): Un modelo flexible que permite la inversión directa en nuevos yacimientos y la reactivación de infraestructura clave.
Rodríguez subrayó que este crecimiento no será un proceso aislado del bienestar social. El Gobierno Nacional proyecta una «coordinación perfecta» entre el capital extranjero y el sector privado local, asegurando que el éxito de la industria permee en la economía real del venezolano.
Como ejemplo de eficiencia, se resaltó que las actuales operaciones ya cuentan con un 99% de fuerza laboral venezolana, demostrando la capacidad técnica y el compromiso del talento nacional con la soberanía energética.
Con información: Prensa Presidencial









