Aunque históricamente julio y agosto acumulan más gente vacacionando no en vano sus nombres vienen directamente de los inventores del concepto vacaciones, los antiguos romanos, algo está cambiando en las cabecitas de la clase media española, que últimamente se desmarca eligiendo períodos antes o después de estas fechas para irse de viaje.

Descansar es una necesidad. Recobrar energía es una necesidad. Dormir es una necesidad”, continúa el experto, decidido a dejar clara la diferencia: “Irnos de vacaciones a la playa, o irnos a Maldivas, o irnos a recorrer el mundo es un deseo que a muchas personas les gusta y a otras no les gusta”. Y precisamente esta circunstancia, que no todo el mundo quiere o puede viajar, alimenta inevitablemente otra gran pandêmia social: la presïón.

El hecho de que todo nuestro entorno se vaya de vacaciones en agosto nos incita a ponernos más inquietos”, desarrolla Santa Cecilia. En este escenario, quienes resisten, quienes pueden esperar a que acaben julio y agosto, a que los demás vuelvan, para hacer un viaje menos masificado, fuera del menú de temporada alta, son casi unos héroes. Suelen tener, según el psicólogo, “una personalidad muy marcada y ahorrativos”.

Con información de: El Mundo

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